domingo, 11 de abril de 2010
Curiosidad extraterrestre
miércoles, 24 de marzo de 2010
Lolitas

Sacaban los móviles para fotografiarse en el metro y acto seguido subir las imágenes a “Tuenti”. A su vez, una de ellas se dedicó a poner la última canción de una tal “Hanna Montana” a través del móvil, queriendo compartir en vivo con el resto del pasaje su recién adquirido dominio del inglés. Su actitud infantil contrastaba con su aspecto.
Todas ellas vestían mini-faldas y zapatos de tacón alto, lo que me provocaba dolor ajeno en los talones. Llevaban el rostro excesivamente maquillado, como queriendo aparentar inútilmente una mayoría de edad, que obviamente, no tenían. Unas pinturas de guerra que quizás les servirían aquella noche para cruzar el umbral de algún garito o discoteca de moda, sin necesidad de mostrar el carnet.
Por la conversación pude intuir que se dirigían primero a algún parque, para empezar a pillar “el primer pedo” con alguna mezcla exótica de bebidas.
De pronto pensé que mi mirada prejuiciosa decía más de mí que de ellas. La existencia por mi parte de un sentimiento de incomprensión, o quizás de una vejez prematura. Después de todo, aquella era una lección sobre las diferentes tipologías de la fauna humana, según la época y la edad. Sentada en aquel vagón de metro me sentí de pronto extraña y mayor, ajena a la realidad de aquellas nuevas Lolitas del 2010. Aunque, casi seguro, ignorasen quien era Nabokov.
viernes, 26 de febrero de 2010
En busca de la dignidad, por encima de la barbarie
Miradas de dolor, alucinación, odio y pesadumbre. La narración recrea el drama humano vivido durante la batalla de Nankín, en la que alrededor de 300.000 chinos acorralados encontraron la muerte, a manos del ejército japonés en el invierno de 1937.
La película, que se estrena en nuestro país el próximo 12 de marzo, retoma un tema controvertido y delicado, que sigue provocando polémica en relación a las atrocidades perpetradas por el ejército japonés, que cometió crímenes de guerra, torturas, violaciones y fusilamientos sistemáticos de la población, durante el asedio a la ciudad de Nankín.
Lu Chuan abandona la polémica de las estadísticas y otorga una identidad a las chinos que se enfrentaron al horror, desde la dignidad. Unos personajes que luchan por mantenerse fieles a sus valores, y que buscan sobrevivir conservando su integridad ante lo inconcebible. En ese sentido, la cámara es capaz de desarrollar un lenguaje propio y desafiante, sin necesidad de recurrir a las palabras.
La narración nos sitúa en un escenario desolador, donde contrasta la crueldad y el sadismo del ejército japonés, y su capacidad para evadirse y festejar la vida en medio del horror. Las tradiciones japonesas nos muestran un punto de vista primitivo y tribal de la guerra. En un contexto donde la vida de pronto no vale nada para unos, y donde por el contrario, adquiere una dimensión fundamental para otros.
Un viaje a los infiernos que encuentra eco en ambos bandos, por un lado a través de los ojos de un soldado japonés, que cumple con las obligaciones de la guerra desde la incomprensión de los actos de barbarie que se cometen. Por otro lado, desde los ojos de quienes piensan en sobrevivir, pero no a costa de perder la cordura como seres humanos.
A pesar de la violencia y la devastación, el director deja lugar para la esperanza y el amor a la vida. El sonido de una carcajada infantil final se materializa por encima del drama. La esperanza de quienes consiguen sobrevivir a la aniquilación, mediante la integridad, y de quienes a través de actos redentores regalan la vida y la libertad.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Amnesia lúcida
martes, 16 de febrero de 2010
Fascinación Express
martes, 9 de febrero de 2010
Ojos llenos de estrellas

miércoles, 6 de enero de 2010
Cruce de Mundos Interiores en “La elegancia del erizo”
Ese lugar de paso que son los portales podrían simbolizar “la puerta de entrada comun” a mundos escondidos, que para la mayoría de los mortales pasan desapercibidos.
No es casual. Los mundos ocultos acaban por reconocerse entre si. Y las señales sólo son reconocibles para quienes aspiran a algo más que a la supervivencia. Entonces el milagro se produce. Puede ocurrir durante una fugaz conversación en el ascensor, o cuando apenas se acaba de pisar las baldosas frías y recién fregadas del portal.
Hay personas que pasan por nuestra vida y la mejoran. Son encuentros fortuitos, en portales abstractos o reales. Lugares comunes por un instante, que nos dan la oportunidad no solo de revelar quienes somos realmente, sino también, descubrir quienes querríamos ser y a que aspiramos en la vida. Pequeñas historias que se hacen grandes, cuando conseguimos compartirlas con alguien, y sentirnos comprendidos.
Periodismo literario, cine, arte y otros menesteres

