viernes, 14 de julio de 2017

Kafka tenía razón, la historia está en la metamorfosis

Es posible recuperar la palabra en un blog perdido desde hace mucho tiempo. Extraña sensación de poder navegar por esos relatos breves, que a día de hoy parecen haber sido escritos por otra persona. Podemos llegar a ser muchas personas a lo largo de nuestra vida. Se me han atravesado tantas imágenes, emociones, personas y vivencias que no puedo evitar preguntarme qué experiencias y pensamientos son los que nuestra memoria decide guardar y por qué. En un día de verano retomo la escritura, como quien revisita a un ex amante que le transporta a otro tiempo. Con ganas de averiguar cuanto de mí de aquella época aún prevalece, y cuanto de mí se ha transformado, hasta la siguiente metamorfosis. Hasta el punto de lograr un reencuentro entre dos Virginias muy distintas. Quizás sea una fiesta donde haya más de dos. Agradeciendo a la Virginia del pasado de todos los sedimentos que hicieron posible llegar hasta aquí, mirando con extrañeza aquellas otras Virginias que han cruzado fronteras y escalado cumbres. En esta fiesta, solo se puede brindar por seguir conociendo a todas aquellas que quedan por venir. Brindemos por seguir creciendo, aquí y ahora.

jueves, 22 de marzo de 2012

Tragedias laborales parte III, un curro estudiantil a los 31 años

Ser captadora de socios de ONG es el típico trabajo parche que te saca de apuros cuando estás estudiando la carrera. Aún así, con 31 años, en paro, con una licenciatura en periodismo y con una crisis de por medio, nunca es una opción desdeñable. Mucho mejor que limpiar retretes o ser teleoperadora, donde va a parar. Sin embargo, lo que la mayoría de la gente ignora es que en ocasiones puede ser arriesgado para la salud física y mental. En primer lugar, porque además de estar sometido a una gran presión comercial para cumplir los objetivos semanales marcados (lo que te convierte en el protagonista de tu propio reality-show), tienes que tener la suficiente fortaleza física para no caerte mientras persigues a tus víctimas. Además tienes que ser un poco actor, saber mentir y fingir en el momento oportuno. Tener el aguante psicológico para creerte tu discurso, y además, ser capaz de manipular convenientemente la mala conciencia ajena para lograr tus fines lucrativos. Después de contar las miserias humanas mundiales, puedes convertirte en el psicólogo improvisado de algún viandante, que no vive en el “tercer mundo”, pero que está en el proceso imparable de entrar a formar parte del “cuarto mundo”. Puedes pelearte y llegar casi a las manos con un insensible incrédulo, que te acusa de ser el representante de la nueva trata de esclavos del siglo XXI, o simplemente suplicar en medio de la calle, para que alguien se apiade de ti y se haga socio para salvarte el culo, al menos una semana más, al puro estilo “Gran hermano”. Quitando todo estos pequeños detalles, es un trabajo al aire libre, te permite conocer la fauna humana y trabar amistades con las estatuas vivientes que trabajan por la zona. Todo ello por un sueldo mísero, pero digno, eso sí.

martes, 20 de marzo de 2012

Tragedias laborales parte II, recuerdos del 15M. Razones para hacer la huelga el 29 de Marzo.

El jefe se había curtido en escuelas militares yanquis y fardaba a menudo por teléfono sobre sus contactos con la cúpula política de la derecha francesa. Tan sólo unas semanas allí como auxiliar administrativa alias “chica-para-todo” me habían bastado para averiguar que aquel tipo era un depravado a pequeña escala. Los profesores de inglés a los que contrataba cobraban una miseria y más de una vez fui testigo de cómo éstos desfilaban hasta su oficina para exigir el ingreso de un sueldo que siempre se retrasaba, hasta el punto de que no tenían ni para comprar el bono metro.

Un día, uno de ellos se plantó desesperado en la oficina y amenazó con no levantarse de la silla, a menos que le ingresara el dinero de inmediato. Para mi asombro, el jefe sacó un billete de 10 euros para que pudiera subsistir hasta que se hiciera efectiva la orden del ingreso.

Entendí que mi desesperación me había conducido a aceptar el trabajo equivocado, una vez más. Sin contrato, aunque con la promesa de firmar en breve uno. Mi objetivo las dos semanas siguientes era resistir y llegar a cobrar el sueldo de un mes, para luego largarme. Así que, me encontré durante otras dos semanas haciendo pruebas prácticas de inglés por teléfono a miles de empleados de Telefónica, que iban a recibir sus clases. Mirando deudas y facturas nunca pagadas, soportando desbarajustes varios, horas de más y comentarios machistas y casposos. Era mayo y yo me lancé a las calles. El 15M brotó como una savia nueva y fresca, pero sobre todo, como un fiel reflejo del desahogo, la impotencia y la indignación que yo misma sentía en mi interior.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Tragedias laborales parte I:"Sí, señor. Creo que tengo un perfil comercial, de hecho creo que sería capaz de vender hasta a mi madre"

Miraba al entrevistador de reojo, intentando aparentar seriedad y aptitud para el puesto. Aquella era la décima entrevista en un mes, y esta vez no podía fallar. Su disfraz estaba cuidadosamente escogido y su papel ensayado. Era cuestión de saber mentir, y hacerlo bien, dejando de lado las cuestiones morales y los ideales. Aquello era un trabajo, y como su nombre indicaba daba dinero. Punto.

Aquella mañana los sueños se habían ido a pasear al Retiro, lejos de pragmatismos, suicidios y todo tipo de prostituciones emocionales. Lejos de aquel edificio y aquella oficina gris donde apenas se prestaban atención los unos a los otros. Era el momento de actuar, de mostrar sus dotes intachables de actriz, ahora o nunca.

"Aquí hay un hueco sin aclarar" – dijo de pronto el entrevistador, tras un largo silencio, tras escrutar cada detalle del curriculum, en busca de algún posible fallo, falta o antecedente dudoso. Se quitó las gafas y la miró acusativamente.
"¿Un hueco?" – Repitió Regina inquieta, estaba segura de haber revisado y falseado todas las fechas convenientemente, para no dejar hueco alguno en el que tenía que ser el curriculum vitae del año.

"¿Qué hizo usted los 6 últimos meses de 2005?, porqué algo haría usted, ¿no?, ¿Dónde estaba?"

De pronto, sintió que aquello más que una entrevista parecía un interrogatorio. Algo parecido a una serie yanqui de mala calidad, pero a la española. Antes de contestar Regina rememoró ese periodo de tiempo, logrando a su vez adoptar una expresión neutral. Aunque dentro de ella misma sonreía. Aquellos 6 meses los había pasado en Oporto, una ciudad de ensueño. Conoció a un chico portugués con el que había tenido un breve escarceo. Se quedó allí haciendo trabajillos varios, aunque nada realmente productivo a nivel profesional, por lo menos de cara a una entrevista de aquel tipo.
Estuve estudiando en Oporto… Portugués.

"¿Portugués? ¿Y para qué?"

Estaba claro que aquel tipo no estaba preparado para oír una respuesta romántica, así que se preparó para soltar un respuesta útil y a ser posible creíble.



"En aquel tiempo pensaba quedarme a vivir allí, un amigo mío tenía una empresa de exportación de vino español. Y me propuso trabajar en el departamento de marketing".
La palabra “marketing” siempre daba buenos resultados, así que a Regina no le sorprendió ver como se encendía en el rostro del entrevistador una llamarada de interés.

"¿Sabe usted marketing?, interesante". Nos interesaría contratar a una persona con un perfil altamente comercial. Capaz de convencer al cliente sobre las bondades de nuestro producto. Era obvio que “las bondades” a las que se refería estaban lejos de ser “buenas”. ¿Qué bondades podía ofrecer una aseguradora? Vivir de los miedos ajenos era rentable en aquellos días, y un negocio seguro. ¿Quién no tenía miedo?. Pánico es lo que empezaba a sentir ella ante la idea de trabajar 8 horas en un Call Center, intentando convencer a la humanidad sobre lo útil que resultaba pagar una cantidad de dinero mensual por sentirse más protegido contra incendios en el hogar, inesperadas enfermedades mortales, o contra atracos inesperados. Era la vida. Por lo general vivir provocaba la muerte, todo un descubrimiento. Pero debía olvidar ese discurso si quería conseguir aquel trabajo, o perdería de nuevo la oportunidad de ganar un dinero que le era necesario.

"Sí, señor. Creo que tengo un perfil comercial, de hecho creo que sería capaz de vender hasta a mi madre".

"¿Perdón?"

"Pues eso, que necesito trabajar. Llevo 6 meses buscando trabajo, y como usted comprenderá… necesito vivir."

Su expresión mostraba cierto desagrado ante la respuesta. Quizás tener un perfil altamente comercial no incluía vender a tu madre.
"Entiendo… pero como usted sabrá necesitamos a gente motivada, que crea fervientemente en nuestros productos, que sienta la necesidad de implicarse profundamente en nuestro proyecto".

Aquello era el colmo, ¿acaso la prostitución también requería hacer votos de fidelidad?

Regina no pudo resistirlo más.

"Mire usted, yo quiero creer en sus productos, pero no me exija abnegación absoluta. Para mí el trabajo es trabajo. Como trabajadora le garantizo que soy cumplidora, soy cuidadosa y responsable. Ante todo necesito trabajar. Pero obviamente mi vocación es otra. Lo mío es escribir".

El entrevistador levantó una ceja y mostró cierta preocupación ante aquella nueva respuesta. Aquello tampoco parecía haberle gustado.

"Entiendo… Pero como usted sabe buscamos a gente que quiera conocer en profundidad el mundo de los seguros, y sobre todo que tenga un compromiso absoluto con nuestra empresa".

Regina empezó a sentir como algo se revolvía en su interior, un sentimiento familiar, con el que había tenido que lidiar en otras entrevistas. Y tuvo la sensación que aquella conversación de besugos no podría durar mucho más tiempo.

"Yo tengo compromiso con ustedes, siempre y cuando las condiciones laborales sean dignas y me ofrezcan un sueldo digno que me permita llegar a final de mes. Pero insisto, no puedo jurarles fidelidad eterna. Tengo una formación, aspiraciones y expectativas".

Algo dentro de ella la impulsaba a exponer sus razones de manera clara y sincera, usando un lenguaje que para ella era natural. Un lenguaje que destilaba verdad por todos los resquicios de su estructura gramatical y contundencia sonora.

"Entiendo, entiendo… "- volvió a repetir el entrevistador, con cara de realmente no estar entendiendo nada.


(Extracto de mi novela inédita "Viaje hacia alguna parte").

viernes, 29 de octubre de 2010

Cuando Ulises se subió al escenario

Entre semana y semana empecé a medir las distancias emocionales de lo recordado en tiempo, no en kilómetros. Una distancia que se medía por fases y que se prolongaba entre dos puntos opuestos. Había pasado de la alegría y la confusión inicial del reencuentro, a la sensación de no haber salido nunca del hogar. Fue así como los amigos circunstanciales de antaño acabaron por transformarse poco a poco en personajes de teatro.

Delante de mi se levantó el telón y pude ver un escenario lleno de rostros conocidos. Allí estaba el turco Memet y su habilidad para venderme una bicicleta, tres sartenes y una cacerola en medio de la calle. También estaba allí ´el fumeta´ albino que me observaba con mirada soñadora, mientras me narraba sus planes de ir algún día a la India. A su vez, un amigo escocés me tendió la mano, para subir al escenario con él y recorrer un bosque frondoso, según él plagado de serpientes. Entre bambalinas me perdí y encontré el decorado de un castillo en ruinas y una ruta por carretera siguiendo la línea azul del cielo hasta la costa. Mientra tanto, en las cortinas del telón apareció una letra ´eñe´ que se balanceaba perdida, incapaz de encontrar el teclado adecuado.



Muchas historias se habían quedado sin narrar, muchos personajes pertenecían ahora a otra realidad paralela. Pero lo más importante estaba todavía en la memoria. Ésa que nos permite retroceder en el tiempo y rescatar algunos momentos felices, capaces de hacernos sonreír de nuevo en los momentos difíciles. Tranquila en el hogar, por fin, junto a 'Penélope'. Aunque quizás alguna vez volviese a abandonarla, para navegar de nuevo a bordo de un velero, hacia un escenario lleno de nuevos personajes. Llegado el caso, me llevaría conmigo a la letra ´eñe´ bien amarrada, esta vez en forma de ancla.

jueves, 24 de junio de 2010

Cosas que hacer en MANCHESTER cada día:

- Levantarse y saber que cada día será diferente
- un té con leche y otro, y otro, y otro más..
- Comprar un tiket de teatro en inglés y no entender nada sobre la obra
- Escribir un sms a un desconocido y convertirlo en parte de tu familia humana
- Bailar salsa con un paquistaní, un británico y un holandés en el club Copa Cabana
- Salir a buscar trabajo y acabar borracha en un bar con un inglés
- Ver el partido de futbol Inglaterra-Eslovenia en una pantalla gigante, descalza y sentada en una playa artificial de arena
- Perseguir a chinos en China Town para escribir un artículo
- Recibir una declaración de amor de un desconocido en la calle
- Ir con un cirujano plástico inglés al museo de la industria en Manchester
- Colarse en un Media Launch en el último minuto y comer canapés como una loca
- Comer pollo en una barbacoa mientras hablas 'spanglish' y haces amigos
- Correr y tirarse entre las flores de un parque, como Alicia en el País de las maravillas
- Pintar un cuadro en Castlefield mientras hablas con un vagabundo mancuniano sobre como construir puentes seguros
- Descubrir un mural de colores en la ruta de los puentes de Manchester
- Recibir el cariño y la generosidad inesperada de alguien
- Aceptar ser la novia de alguien solo por diez días

Todo esto te puede pasar cada día, y mucho más..!

jueves, 27 de mayo de 2010

Perdida en los tiempos verbales

Aquella mañana el futuro se había ido de paseo y me había dejado compuesta y sin tiempo verbal. Estaba siendo testigo de una tragedia conjugacional. Mis frases eran llanas y directas, limitadas por un presente poco atractivo. No poder expresarse en futuro en inglés era sintomático de algo. La línea del tiempo estaba amputada. La incapacidad para expresar deseos era el equivalente de vivir suspendida en el tiempo.

Me quedé petrificada delante de mi desayuno, consciente de que no envejecería al menos hasta recuperar el dominio de los tiempos. “Quiero, deseo y anhelo” conjugados en presente eran la única manera de seguir soñando. Pensar en presente me forzaba a tener que actuar, sin espacio para planear complicados caminos, estrategias o complots. Me levanté corriendo sin saber donde iba, esclava de un presente que no concedía treguas. Recorrí todas las calles dejando que mis pies pisotearan el asfalto mancuniano.


Las caras bajo el sol eran ya conocidas, los barrios despedían un olor familiar y la plaza de Piccadilly Gardens seguía siendo una cuna de rumores con acento inglés. Bajé, subí, reí, anduve y caí. Y al llegar la tarde, de regreso al hogar, supe que había conseguido pasar un día más sin pensar en el futuro. Aunque algún día regresaría de nuevo sin avisar y se enredaría a mi lengua.

martes, 18 de mayo de 2010

Receta de supervivencia en Nottingham


Mezclar un poco de vino y queso, espolvoreado con unos cuantos rayos de sol. Una cucharada sopera de conversación sincera y cercana. Añadir un pedazo de cielo azul y un par de nubes blancas montadas a punto de nieve. Después removerlo todo con cariño, antes de introducirlo en el horno de la memoria, a ser posible durante el tiempo suficiente para que cuaje. Bendita receta de supervivencia…


Hay parques ingleses donde es posible cocinarte menús a medida. Si te tumbas en la hierba mientras conversas, puedes oír simultáneamente el susurro de las hojas sacudidas por el viento. Una melodía que tan sólo puede escucharse los días de sol y en buena compañía. Es cuestión de mezclar los ingredientes sin miedo y paladear el vino, cuyo sabor se verá potenciado por las circunstancias. Dejando que los rayos de sol se cuelen por los poros de tu piel.


Al atardecer, la hierba quedará adherida a tu vestimenta durante horas, como perejil al manjar más suculento, delatando donde y con quien estuviste. Se trata de un ritual sencillo, casi banal. Pero capaz de alimentar deseos y esperanzas, al menos por una tarde. Hasta que la última brizna de hierba desaparezca de tu chaqueta. Entonces será necesario volver a cocinar una nueva receta para supervivientes.

domingo, 11 de abril de 2010

Curiosidad extraterrestre

La diferencia. En aquella ciudad todo el mundo quería ser diferente. Allí los clones no eran bien recibidos. Los uniformes de chaqueta gris, propios de cualquier ciudad, habían desaparecido. Los grupos de jóvenes se caracterizaban por su “no homogeneidad”. Las llamadas “tribus urbanas” se componían aquí de individualistas, y cada cual vestía a su manera, marcando su propio estilo. Parecía incluso que el objetivo fundamental en aquella ciudad era vestir lo más extravagante posible, con el fin de revindicar una identidad propia, por encima del miedo al ridículo. Allí el adjetivo “hortera” no tenía cabida en su diccionario. Hiciera frío, calor o nevase, lo importante era ir vestido acorde con el estado de ánimo. O quizás acorde con el disfraz que cada uno quería adoptar ese día. Al subir al autobús me crucé con un hombre rapado que tenía la cara totalmente tatuada. Esta vez, apenas tuve tiempo de sorprenderme. Mis ojos no tardaron en olvidar la última excentricidad al toparse con una nueva. Una mujer con un bolso de leopardo y un moño enroscado al estilo de los años 60. Llevaba una camiseta de lentejuelas y unas mallas muy apretadas que marcaban unas enormes posaderas. Ser invisible en aquella ciudad era extremadamente fácil, si no conseguías definir tu propio estilo. Al bajar del autobús caminé por las aceras de la ciudad con un aire aparentemente perdido, pero en realidad inmerso en un estado de permanente curiosidad. Las luces, los letreros y la arquitectura me sumergían en otro universo. Me paré delante de un escaparate que me devolvió un reflejo desvanecido de mi misma. Definitivamente, estaba en otro planeta.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Lolitas

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Sus voces se elevaban por encima de las demás, con una despreocupación inocente y jovial propia de la adolescencia. Aquella tarde, en aquel vagón de metro, la conversación de la que estaba siendo testigo me provocaba desconcierto, al advertir el uso de un lenguaje diferente. No usaban palabras en otro idioma, ni tenían un acento incomprensible. Simplemente manejaban una jerga propia, procedente de su contacto con una realidad marcada inevitablemente por su relación con las nuevas tecnologías.

Sacaban los móviles para fotografiarse en el metro y acto seguido subir las imágenes a “Tuenti”. A su vez, una de ellas se dedicó a poner la última canción de una tal “Hanna Montana” a través del móvil, queriendo compartir en vivo con el resto del pasaje su recién adquirido dominio del inglés. Su actitud infantil contrastaba con su aspecto.

Todas ellas vestían mini-faldas y zapatos de tacón alto, lo que me provocaba dolor ajeno en los talones. Llevaban el rostro excesivamente maquillado, como queriendo aparentar inútilmente una mayoría de edad, que obviamente, no tenían. Unas pinturas de guerra que quizás les servirían aquella noche para cruzar el umbral de algún garito o discoteca de moda, sin necesidad de mostrar el carnet.

Por la conversación pude intuir que se dirigían primero a algún parque, para empezar a pillar “el primer pedo” con alguna mezcla exótica de bebidas.
De pronto pensé que mi mirada prejuiciosa decía más de mí que de ellas. La existencia por mi parte de un sentimiento de incomprensión, o quizás de una vejez prematura. Después de todo, aquella era una lección sobre las diferentes tipologías de la fauna humana, según la época y la edad. Sentada en aquel vagón de metro me sentí de pronto extraña y mayor, ajena a la realidad de aquellas nuevas Lolitas del 2010. Aunque, casi seguro, ignorasen quien era Nabokov.

viernes, 26 de febrero de 2010

En busca de la dignidad, por encima de la barbarie

Las múltiples miradas del horror nos hablan en la película “la ciudad de vida y muerte”, del director Lu Chuan, ganadora de la Concha de Oro a la mejor película, en el Festival de San Sebastian de 2009.

Miradas de dolor, alucinación, odio y pesadumbre. La narración recrea el drama humano vivido durante la batalla de Nankín, en la que alrededor de 300.000 chinos acorralados encontraron la muerte, a manos del ejército japonés en el invierno de 1937.

La película, que se estrena en nuestro país el próximo 12 de marzo, retoma un tema controvertido y delicado, que sigue provocando polémica en relación a las atrocidades perpetradas por el ejército japonés, que cometió crímenes de guerra, torturas, violaciones y fusilamientos sistemáticos de la población, durante el asedio a la ciudad de Nankín.
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Lu Chuan abandona la polémica de las estadísticas y otorga una identidad a las chinos que se enfrentaron al horror, desde la dignidad. Unos personajes que luchan por mantenerse fieles a sus valores, y que buscan sobrevivir conservando su integridad ante lo inconcebible. En ese sentido, la cámara es capaz de desarrollar un lenguaje propio y desafiante, sin necesidad de recurrir a las palabras.

La narración nos sitúa en un escenario desolador, donde contrasta la crueldad y el sadismo del ejército japonés, y su capacidad para evadirse y festejar la vida en medio del horror. Las tradiciones japonesas nos muestran un punto de vista primitivo y tribal de la guerra. En un contexto donde la vida de pronto no vale nada para unos, y donde por el contrario, adquiere una dimensión fundamental para otros.

Un viaje a los infiernos que encuentra eco en ambos bandos, por un lado a través de los ojos de un soldado japonés, que cumple con las obligaciones de la guerra desde la incomprensión de los actos de barbarie que se cometen. Por otro lado, desde los ojos de quienes piensan en sobrevivir, pero no a costa de perder la cordura como seres humanos.

A pesar de la violencia y la devastación, el director deja lugar para la esperanza y el amor a la vida. El sonido de una carcajada infantil final se materializa por encima del drama. La esperanza de quienes consiguen sobrevivir a la aniquilación, mediante la integridad, y de quienes a través de actos redentores regalan la vida y la libertad.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Amnesia lúcida

Entre sueños recordé que había olvidado. Las imágenes del pasado se hicieron nítidas y recobraron la intensidad perdida. Y entonces desperté.
El recuerdo de los sentimientos de antaño persistió unos segundos más, debatiéndose entre las tinieblas de la noche. Me revolví en la cama y dí un par de vueltas más, embargada por una tristeza súbita y somnolienta.
Es curioso. El tiempo borra las huellas de quienes en su día fueron el centro de las cosas y los causantes de sentimientos profundos y verdaderos. El olvido, un hábil mecanismo de defensa. Una estratagema urdida entre las bambalinas del dolor. Y sin embargo, aquellas personas a las que más quisimos, o creímos querer en su día, nos dejaron una impronta que hicieron de nosotros lo que somos hoy. El dolor y la felicidad a menudo se dan la mano.
Los años de plenitud compartidos junto a alguien nos dejan pequeñas cosas que entran a formar parte de nuestra identidad. Aunque permanezcan agazapadas en medio de la noche y nos sobresalten de madrugada. Aparecen siguiendo el rastro del café humeante de media tarde, detrás de una canción que hace tiempo que no escuchabas, o incluso en la lectura de alguna palabra escondida en las esquinas de la ciudad o impresa en las páginas de algún libro. Una sola palabra, capaz de marcar el principio y el fin de algo: Metamorfosis.

martes, 16 de febrero de 2010

Fascinación Express

Mientras escuchaba, jugaba coquetamente con uno de sus mechones castaños. Al hablar dejaba entrever sus dientes blancos, acariciados por unos labios carnosos y rosados. Las pestañas parecían respiraciones cadenciosas, y se arqueaban con cada sonrisa. Dos arruguitas debajo de los ojos mostraban complacencia y ganas de disfrutar la vida. El brillo de sus ojos no dejaba lugar para el engaño, estaba interesada en la conversación y concentrada en mi manera de percibir las cosas.

Por mi parte, sentía de pronto que el mundo se reclinaba sobre nosotros, y que la sintonía y el ritmo de nuestras realidades se acoplaban a la perfección, en ese espacio reducido y a la vez grandioso en el que se había convertido aquella cafetería desvencijada de barrio. Sentía fascinación por descubrir que historias nuevas se desplegarían de par en par, como las páginas de un libro virgen, recién sacado de la imprenta.

A veces dejaba las manos en reposo sobre la mesa, otras se escapaban en busca de respuestas, más allá de las fronteras establecidas por el azucarero y mi taza de café, situada al otro extremo de la mesa.
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Mientras tanto, la música de fondo se hacía complice de nuestra melodía, impregnada por una química que fluía en un vaivén sin freno. Parecía que todos los elementos a nuestro alrededor estuvieran confabulados y hubieran empezado a levitar, contagiados por el efecto de las feromonas.

Sí, sin duda aquella tarde estaba resultando memorable. Simplemente por el hecho de haber conocido a alguien al azar y comprobar, que determinadas personas nos hacen sentir, de vez en cuando, extraordinariamente vivos.

martes, 9 de febrero de 2010

Ojos llenos de estrellas

Recorría el desierto, mecido por la ondulación de las dunas y el viento. La tierra en los ojos le impedía ver el atardecer. Sin embargo, intuía la oscuridad que se cerniría sobre él de un momento a otro. No recordaba quien era y que hacía allí. O quizás, sí. Un alma en pena que huía.

El desierto es como el mar - pensó - Cuando te ves inmerso en sus olas de arena, los únicos guías plausibles son la luna, el sol y las estrellas. Pero él, lejos de ser aficionado a la astronomía se limitaría a levantar la vista para observar aquel espectáculo de vida y luz, sin ninguna intención de descifrarlo, más bien con la idea de admirarlo embelesado.

A veces, el significado estropeaba la estética de las cosas, él lo sabía bien. No le quedaba mucha agua, aunque tampoco le importaba demasiado. Si había que morir, aquel era el lugar adecuado, lejos del ruido y la corrupción vital.

Se tumbó en el suelo boca arriba, a la vez que intentaba capturar los últimos segundos de luz. De pronto, el manto de estrellas se hizo visible y le recubrió por completo.

Ya no había mucho más que decir o hacer, tan sólo dejarse envolver por el frío y morir con los ojos llenos de estrellas.
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miércoles, 6 de enero de 2010

Cruce de Mundos Interiores en “La elegancia del erizo”

Tres mundos interiores unidos por la inteligencia y la curiosidad. Escondidos tras las puertas de una banalidad aparente… Un buen día se topan inesperadamente tres personajes en el rellano de la escalera.

Ese lugar de paso que son los portales podrían simbolizar “la puerta de entrada comun” a mundos escondidos, que para la mayoría de los mortales pasan desapercibidos.

No es casual. Los mundos ocultos acaban por reconocerse entre si. Y las señales sólo son reconocibles para quienes aspiran a algo más que a la supervivencia. Entonces el milagro se produce. Puede ocurrir durante una fugaz conversación en el ascensor, o cuando apenas se acaba de pisar las baldosas frías y recién fregadas del portal.

Hay personas que pasan por nuestra vida y la mejoran. Son encuentros fortuitos, en portales abstractos o reales. Lugares comunes por un instante, que nos dan la oportunidad no solo de revelar quienes somos realmente, sino también, descubrir quienes querríamos ser y a que aspiramos en la vida. Pequeñas historias que se hacen grandes, cuando conseguimos compartirlas con alguien, y sentirnos comprendidos.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Seduciendo a un canapé

Allí estaba, esperando a ser engullido de un momento a otro. Rodeado de botellas de vino y culturetas, sus minutos de vida estaban contados. Era un hecho.

Vestido para la ocasión, su cuerpo de pan crujiente soportaba una fina capa de mantequilla, sobre la que reposaba una tierna loncha de jamón serrano. El ritual del canapé se repetía de nuevo. Ese invento sabroso y variopinto era capaz de congregar en una misma sala a personalidades y personajes salidos de la nada. Mi mirada furtiva sopesaba detenidamente la distancia y los obstáculos que me separaban de la mesa, donde solitario y apetecible yacía mi objetivo.

En la esquina, una posible competidora fingía un interés mal disimulado por el libro protagonista de la presentación, que ojeaba sin apenas prestarle atención. Sus gafas de pasta gruesa escondían una mirada ávida de deseo y hambre, incapaz de ocultar sus verdaderas intenciones. Por su expresión se diría que hubiera sido capaz de comerse hasta la tapa gruesa de alguna atractiva portada.

Con paso decidido se volteó en dirección a su presa y entonces lo supe. Correría a mi vez antes de que fuera demasiado tarde. Me abalancé frenéticamente, en lo que se había convertido en una lucha a muerte por la supervivencia. A mi paso derribé a una señora y empujé al propio autor del libro, que se interponía en mi camino. Mientras tanto mi rival perdía un tacón en la carrera y cojeaba sin detenerse en línea recta, mientras un camarero con bebidas le obstaculizaba el paso. Todavía no estaba todo perdido, tres metros, dos, uno…

jueves, 10 de septiembre de 2009

El F.I.T.E.C celebra su 14ª edición con un variado itinerario cultural abierto a la participación en las calles de Getafe

El Festival Internacional de Teatro de Calle de Getafe (F.I.T.E.C) celebra los días 2, 3 y 4 de octubre su 14ª edición con una amplia gama de espectáculos gratuitos de teatro, música y danza a pie de calle. La compañía de Teatro Destellos, anfitriona y organizadora del festival, cuenta este año con la actuación de un total de 27 compañías procedentes de distintas partes de España y de otras partes del mundo, como Brasil, Argentina o Estados Unidos.


Concretamente, este año el F.I.T.E.C cuenta con la participación de 7 compañías teatrales internacionales, algunas de ellas afincadas en España. En ese sentido, figuras de la danza contemporánea como Pilar Villanueva, o compañías de teatro como la argentina-uruguaya “Los modernos” con su espectáculo en clave de humor “Fo”, serán algunos de los alicientes que darán un toque internacional e innovador al festival.

El evento contará también con la participación de grupos musicales, entre los que figuran “Kamala”, “Estela Bernal”, “Mikel Izal”, “Tao te kin” y “Vao”. Asimismo, contaremos con la presencia de “El puntillo Canalla”, una compañía Brass Band que actuará en colaboración con el FEMUKA (Festival de Música en la calle). Circo, acrobacias, títeres, teatro y danza se darán la mano para ofrecer un itinerario cultural plagado de humor y sorpresas en las calles de Getafe.


Actividades participativas

La compañía Destellos pondrá a disposición de los espectadores la feria de artesanía ART-FITEC, así como un maratón fotográfico capaz de retratar el bullicio, el color y la participación ciudadana en un evento donde se prevé la afluencia de unas 30.000 personas. Además, como ya ocurriera en pasadas ediciones, el F.I.T.E.C promueve un espectáculo de calle participativo, a través de su iniciativa “Butaca Solidaria”, cuyo objetivo este año es recaudar fondos para los niños refugiados iraquíes en Siria. Asimismo, durante el festival se entregará el sábado 3 de octubre a las 13H00 el premio al ganador del concurso de carteles 2009 del F.I.T.E.C, una iniciativa que ha empezado a llevarse a cabo este año y que ha demostrado una gran acogida.


A su vez, el evento pretende ser un punto de encuentro entre los actores y profesionales que acudan al F.I.T.E.C a través del espacio “El portal”, que permanecerá abierto los tres días de 12H00 a 14H00 y de 17H00 a 20H00 y donde los artistas podrán hablar de sus proyectos.

“Constelación”

La Compañía Destellos ha dado este año un paso más en la creación de Espectáculos de calle uniéndose a una empresa especializada en la creación y desarrollo de espectáculos multimedia, para llevar a las calles de Getafe su último espectáculo: “Constelación”.
Para ello, la compañía ha contado con la experiencia de un variado elenco de profesionales y con la combinación de diferentes técnicas audiovisuales, lumínicas y sonoras, a fin de recrear un hecho mitológico lleno de fantasía.

La compañía de Teatro Destellos, que inició su andadura en 1987, crea, organiza y dirige el F.I.T.E.C desde 1996. A la cabeza del mismo se encuentran dos profesionales con una trayectoria profesional consolidada en el mundo del teatro: el actor y productor, Javier García Ceballos y el director artístico, Fernando Salvá. El festival ha contado con subvenciones por parte del Ayuntamiento de Getafe y del Ministerio de Cultura, y ha obtenido la colaboración de entidades como la Obra Social Caja Madrid. Por su parte, también ha recibido el apoyo del Ayuntamiento de Laredo con la participación de 2 grupos de alto relieve de su localidad, como es el Desembarco de Carlos V y Vao.

sábado, 28 de marzo de 2009

El escritor imaginado y el lector sin dueño



¿Ha venido hoy la señora doña ficción a intentar seducirte? Algunos dicen que últimamente va muy maquillada y lleva falda corta, para intentar seducir mejor. Vino a verme el otro día, lamentándose acerca de que ya nadie la quiere como antes. “la gente se ha vuelto muy realista y pesimista con este de la crisis, ¡che!...” me espetó apesadumbrada, con un fuerte acento argentino. Últimamente se pasea amenudo por ese país, donde dicen hay un mayor número de ingeniosos y buscavidas debido precisamente a las sucesivas crisis. De ahí que se le haya pegado el acento…

Quizás las palabras de los escritores y las mentes de los lectores al juntarse hacen posible el milagro o la magia de la doble creación.

Por un lado, la interpretación del lector, que evoca sus propias imágenes al leer, y por otro, la voz del escritor, que quiso volar alto, traspasar barreras y comunicarse con “otros” en busca de una reacción. En busca de ese “toc-toc” que abra puertas a la reflexión y al diálogo. A veces lo consigue, otras no...

Lo que está claro, es que el protagonista de las mejores historias es siempre el lector. Hace suyos los recuerdos ajenos, remodela el imaginario ajeno con el suyo propio. Y hace posible que las palabras de otros dejen de tener dueño, para transformarse en imágenes adaptadas y personalizadas a sus propias vivencias.

En la literatura, los derechos de autor es un invento que nos remite al dinero, al ego y a la vanidad del escritor. Pero no nos engañemos. El lector siempre es el destinatario- creador final y, por lo tanto, el protagonista indiscutible. Porque sin él, no hay obra ni posteridad. No hay razón de ser para la creación original. Por mucho que una obra esté escrita, publicada y encuadernada. ¿Quién fue el primero y el último en retomar las palabras de otros para crear algo nuevo a su vez? Somos el producto de lo que vemos, leemos y oímos.

Mis reverencias al lector, que se apropia de vez en cuando de las palabras y las hace revivir con cada lectura. Sin él, miles de historias morirían antes de empezar.

Empezando por esta reflexión. Ahí va una propuesta de seducción literaria: “Los cuadernos de Don Rigoberto” de Vargas Llosa.

¿Queréis proponer otros títulos que os hayan seducido?...

jueves, 26 de marzo de 2009

La Jaula de las Fieras

Los colores vivos de los cuadros “fauvistas”, lejos de arañarse los unos a los otros como las fieras, convivían armoniosamente en aquel espacio enmarcado por las fronteras entre la ficción y la realidad. Su bestialidad consistía en un trazo luminoso y contundente, alejado de la moderación y de lo estrictamente correcto.
Ser incorrecto en una sociedad marcada por las tradiciones y las ataduras de lo real era estar loco de atar o ser una fiera.
Maurice de Vlaminck lo sabía, pero no le importaba. No era un académico, más bien al contrario. Se consideraba un autodidacta amante de las escenas cotidianas de su entorno. Su pincel podía captar el apacible y el sencillo respirar de los pueblos que prosperaban o languidecían a las orillas del sena, o bien retratar naturalezas muertas, que con sus colores resucitaban a golpes de pasión pictórica.
La sensación de movimiento a través del color, así como el estudio de los reflejos en el agua se convirtieron en una característica de su obra.
Cuando en 1905 presentó sus cuadros junto a Matisse en el Salón de Otoño, aquellos cuadros con dientes de colores mordieron la realidad y reinventaron un mundo propio. Aquel salón se había convertido en una Jaula de Fieras. Había nacido el fauvismo.


jueves, 19 de febrero de 2009

Alfons Martinell: “La cooperación cultural es un viaje de ida y vuelta”

En un entorno cambiante, donde hay un continuo fluir de personas y culturas, resulta difícil establecer cuales han de ser las principales líneas de actuación a la hora de hablar de gestión y cooperación cultural internacional.

Sin embargo, a pesar de las dificultades existentes para definir en que consiste exactamente la cooperación cultural en un mundo cada vez más globalizado y cambiante, Alfons Martinell, director de la cátedra de la UNESCO de Gestión cultural de la Universitat de Girona, expresó recientemente, en una ponencia en la Fundación CAI, en Zaragoza, la necesidad de no olvidar las diferentes áreas de actuación posibles, a la hora de hablar de cooperación cultural entre los pueblos.

Por un lado, tenemos la tradicional y eterna “promoción cultural” propia de un mercado cultural español en auge, cuyo objetivo es la difusión y divulgación de toda expresión cultural significativa, desde una perspectiva plural y multicultural. Todo ello, a parte del interés económico evidente de vender España en el exterior, conlleva la necesidad de proyectar una imagen de nuestro país, alejado en lo posible de los clichés indeseables y convencionales, que nos han venido persiguiendo durante décadas.

En un mundo donde nunca antes resultó tan fácil viajar, tanto por el espacio físico y real como por el espacio virtual y tecnológico, la cooperación cultural ha de ser un diálogo entre interlocutores dispuestos a ponerse en la piel del otro, y donde se consideren todos los actores culturales implicados, además de los institucionalmente reconocidos.

Por ello, cooperar debe adquirir un significado que vaya más allá de la promoción y sirva para recoger otras variantes y maneras de proceder culturalmente de otros países, potenciar los canales que permitan a los países menos desarrollados, financiar y difundir su propia cultura más allá de sus propias fronteras. Sobre todo, aquellos países, quizás, económicamente pobres, pero culturalmente muy ricos.

En el intento de trasladar nuestra cultura al exterior, el viaje siempre supone la oportunidad de regresar siendo “otro”. Porque “la cooperación es un viaje de ida y vuelta”, según Alfons Martinell, y supone la mezcla e implicación de actores diferentes en un mismo proyecto, que deberían relacionarse de una manera multilateral y abierta, para lograr un mayor entendimiento y sacar adelante proyectos culturales interesantes para el conjunto de la sociedad.

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