martes, 11 de diciembre de 2007

La Asociación Gaia apuesta por la sensibilización medioambiental a través del voluntariado

De todos es sabido que la figura del voluntario viene siendo cada vez más esencial en nuestros días en términos de solidaridad y cultura. No sólo porque nos enfrentamos a grandes problemas que necesitan de la intervención y la participación directa del ciudadano, sino porque además simboliza la conciencia universal del ser humano, más allá de la existencia de unas instituciones nacionales o supranacionales que vigilan y controlan de manera más o menos efectiva la violación de los derechos humanos, la desigualdad económica y social o las catástrofes medioambientales.

De todos los peligros y problemas que se tratan de solucionar a nivel global, hay uno sin duda que es causante de todos los demás. La pobreza y la desigualdad, así como la inestabilidad política y social tienen un mismo denominador común: un sistema capitalista que favorece un consumo desenfrenado de los recursos naturales y que ha provocado una contaminación del medioambiente sin precedentes durante el último siglo.

El medio ambiente se presenta entonces como uno de los mayores retos a los que hay que enfrentarse para superar las desigualdades entre países ricos y pobres, y para ello se precisa ante todo de la sensibilización de la sociedad, para lograr frenar lo que ya se prevé como inevitable. Por ello, el voluntariado no sólo representa una oportunidad para participar y conocer de primera mano los efectos devastadores de la mano del hombre, sino además un aprendizaje sobre las alternativas y las herramientas disponibles para combatir la degradación del medio ambiente.

Con este objetivo, la asociación Gaia ha organizado durante el mes de diciembre y enero unas jornadas en las que ha apostado por la formación para lograr una mayor concienciación sobre el medio ambiente, y más concretamente sobre el Agua, un recurso natural cada vez más escaso y contaminado. La gestión y consumo sostenible del Agua son cuestiones sobre las que se debate y se reflexiona a través de este proyecto. Junto a los voluntarios se analizan las causas y las consecuencias de aquellas imprudencias cotidianas que se cometen en el hogar, en el campo y en las empresas. Este voluntariado ha representado para mí una fuente de conocimiento a través de la experiencia personal y el intercambio de ideas, por ello os ánimo a participar y a implicaros. El conocimiento puede y debe cambiar las cosas.
Link de la Asociación Gaia

jueves, 22 de noviembre de 2007

Wong Kar wai y la soledad del hombre contemporáneo

La soledad y el vacío aparecen en el universo cinematográfico de Wong Kar Wai en entornos naturales paradisíacos e inabarcables, donde el individuo melancólico se refugia para huir de los recuerdos, o contrariamente para encontrarse a solas con ellos. En ‘Happy together’, recientemente proyectada dentro del ciclo de Cine y Jazz que se organiza en Madrid estos días, la soledad y la mirada hacia un pasado irrecuperable se presentan como claros protagonistas. La cámara nos muestra en imágenes ensombrecidas o en colores imposibles el universo de quien pisa una tierra extraña y se encuentra con el aislamiento propio de las grandes ciudades, un sentimiento que además se recrudece cuando de golpe desaparece la persona amada. Buenos Aires es la metropoli elegida para demostrar que pese a las diferencias entre continentes la desubicación es un estado propio de las grandes capitales del mundo.
El desamor y la incomunicación que viven sus protagonistas no hace más que incrementar ese sentimiento de vacío y desesperanza. Las cataratas de Iguazu son un retrato estremecedor de una naturaleza que sobrepasa al ser humano, convirtiéndole en un elemento insignificante e indefenso. El viaje a tierras argentinas se convierte en esta película en una huida solitaria hacia una felicidad que nunca llega.

lunes, 5 de noviembre de 2007

La ruta de los poetas

Hay lugares que transforman a los hombres en poetas y poetas que transforman el mundo real con sus palabras. Pero sobre todo, las personas desean ilusionarse cada día con algo hermoso e imprevisible que les haga sentirse vivas. Si no existe: lo buscan. Es entonces cuando empezamos a hablar de literatura y arte. Es la curiosidad y el gusto por el descubrimiento lo que nos lleva al mundo de la creatividad, la ciencia y el conocimiento. Para mí es esa la definición de humanismo.

domingo, 21 de octubre de 2007

Cyrano de Bergerac: Honor, valentía y amor

Pocos personajes han sabido combatir con las palabras y achicar al enemigo como Cyrano de Bergerac en la literatura universal del siglo XIX. Su discurso ingenioso y elocuente se ha convertido en cada representación teatral en un alegato de honestidad para criticar la hipocresía de una sociedad marcada por el mundo de las apariencias y los estereotipos clasistas. No es casualidad que el nacimiento de tal personaje se produjera en 1898, momento histórico en el que se desarrollaban politicamente ideas como el marxismo o el socialismo utópico. Cyrano encarna el idealismo de quien prefiere una vida sencilla y honesta, del poeta espadachín que disfruta humillando al burgués y al pretencioso. Dotado de una nariz descomunal que marca su razón de ser, es capaz de observar el mundo con lucidez, al mismo tiempo que se esconde entre las sombras para poder recitar verdades de amor que desarmen el corazón de su amada.
El amor se convierte en el impulso creador que le llevará a resistir hasta el final de sus días, sin llegar a desvelar la verdadera identidad que se esconde tras las apasionadas cartas de amor que van dirigidas a su amada. Para el leal Cyrano, lo que importa realmente es la lucha, porque según sus propias palabras en esta vida “hay que aprender a fracasar..” para poder levantarse y continuar luchando. Incansable y pendenciero, se convierte en la obra en un ser molesto para sus enemigos. Ya se sabe que el idealismo puro siempre fracasó, aunque siempre encuentra una manera para renacer una y otra vez a lo largo de la historia, y seguir molestando a las estructuras políticas de vez en cuando.

domingo, 6 de mayo de 2007

Frase del día

Uno es lo que hace, no lo que dice ser

domingo, 29 de abril de 2007

Internet, ¿un pozo sin fondo de sabiduría?

Internet, así como el soporte informático suponen toda una revolución en lo que respecta al almacenamiento y a la gestión de la información. La manera de leer, buscar y asimilar información ha cambiado. Ciertamente lo que se valora hoy en día es la capacidad de los lectores para encontrar aquella información que realmente necesitan o les interesa. Pero la información por si misma no es “conocimiento”. Para ello, es necesario la interpretación y asimilación de la misma, y en ese sentido tener una mayor accesibilidad a la información no significa forzosamente estar mejor informado o tener una mayor cultura.

La principal desventaja de la Red es la masificación de la información, una marea en la que es fácil perderse, sobre todo para aquellas generaciones acostumbradas a un patrón de lectura diferente a través del formato textual del libro. También el formato digital nos produce todavía cierta desconfianza, ya que cualquier persona hoy en día puede escribir en la red una información que no tiene porque ser fidedigna. Pude comprobarlo personalmente a la hora de buscar información sobre la vida de García Márquez o sobre Amélie Nothomb. Tuve que buscar aquellos elementos significativos o que coincidían en las distintas versiones, ya que de alguna manera los hechos que coinciden hacen que la información parezca más veraz. Por supuesto, se tiene que tener en cuenta entonces la verosimilitud de la fuente.

Por otro lado, la información en la red cambia constantemente, se actualiza a cada minuto, lo que sin duda es una ventaja. Pero al mismo tiempo la rapidez con la que circula la información hace que aumente la posibilidad de equivocarse. Suele pasar por ejemplo en los conflictos bélicos, las agencias de pronto se vuelven locas y difunden datos que luego se van transformando y desfigurando, a medida que el periodista va obteniendo más información. Por lo tanto, aunque en la web de turno publiquen por ejemplo los primeros datos del escrutinio de unas elecciones, será necesario siempre esperar para obtener una información más completa y veraz. La competitividad de los periodistas y la voluntad de batir records en velocidad hacen que los primeros datos de cualquier acontecimiento carezcan de valor real.
Es por ello, que en mi caso aprecio mucho más la crónica o el reportaje, y por lo general, su longitud la hace más idónea para la televisión, los dominicales o las revistas, mientras que en la red es prácticamente inexistente, ya que leer en el ordenador una información más completa satura y cansa más fácilmente que cuando se lee una noticia impresa. No se pueden negar las virtudes de la red, ¿pero estamos realmente más informados y somos más cultos que nuestros antepasados? Yo diría que no, ya que la red se usa principalmente como un medio de comunicación en el que se valora la inmediatez, no la profundidad de los contenidos.

jueves, 19 de abril de 2007

El corazón de Europa es de chocolate

La segunda parte de mi viaje me llevó hasta el corazón de Europa: Bruselas. Una ciudad donde la pluralidad lingüística supone un atractivo y al mismo tiempo un fuerte contraste con respecto a Londres. Considerada como una ciudad de paso, los habitantes de Bruselas proceden de todas las partes de Europa y usan indistintamente a diario al menos dos o tres idiomas. De aspecto institucional, los edificios en Bruselas resultan imponentes y todo un símbolo de la construcción económica y social europea. De esta manera, los dos puntos referenciales por antonomasia son el Parlamento y el Palacio de Justicia, este último se divisa desde prácticamente cualquier punto de la ciudad. Asimismo, también hay otros edificios y monumentos que son de un valor arquitectónico e histórico imprescindible, sobre todo “La grande place”, un auténtico espectáculo visual resultante de la mezcla del gótico, el barroco y el renacimiento. La plaza, considerada como el centro neurálgico de la ciudad, donde se condensa el mayor número de turistas, es un símbolo del gremio de artesanos y comerciantes que surgieron en torno a ella durante la edad media. De hecho, hoy en día aún se pueden encontrar símbolos en los edificios que representan un determinado tipo de corporación comercial. En esta plaza mayor, destruida en diversas ocasiones, el edificio más antiguo es el ayuntamiento, que data de 1455. El resto ha sido reconstruido sucesivamente a lo largo de su historia.


En el museo municipal de la ciudad se pueden encontrar también los trajes hechos a medida de uno de los personajes más populares y excéntricos de la ciudad, el Manneken Pis (que significa en flamenco: niño que orina), una estuilla de bronce de unos 50 centimetros que simboliza el espíritu travieso y transgresor de la ciudad. Una vez a la semana (no lo recuerdo con exactitud) le visten con un traje, en mi caso tuve la oportunidad de verle desnudo y también vestido con una traje de submarinista, lo que resultaba realmente cómico. Hace unos años, fruto de las protestas feministas surgió su réplica en femenino, Jeanneken pis, mucho menos conocida que el anterior.

Pero sin duda alguna, lo mejor de esta ciudad son sus calles, inundadas por un olor de chocolate que alimenta los sentidos. Las chocolaterías son escaparates que se prolongan de manera interminable a lo largo y ancho de la ciudad. Hablar de competencia real entre los comerciantes resultaría absurdo, puesto que la gran variedad y la originalidad de los puestos hacen que entres en las tiendas y no puedas evitar caer en la tentación de probar y sumergirte en el placer orgásmico que supone degustar bombones y dulces, de texturas, colores y formas diferentes. El maestro chocolatero por excelencia vive en esta ciudad, Pierre Marcolini, que ha hecho del chocolate un auténtico arte culinario y visual.

Gracias a mi guía particular, mi amiga Julie, que actualmente vive y trabaja en Bruselas, conocí el local “l’ultime atome”, un restaurante-pub frecuentado asiduamente por la famosa escritora belga Amélie Nothomb. El nombre del local es un juego de palabras. En francés significa “el último átomo”, que hace referencia a otro monumento de la ciudad “l’atomium” (estructura metálica que representa 9 átomos aumentados 150 billones de veces) pero que también significa “el ultimátum”. Julie fue una excelente anfitriona y tuvimos la oportunidad de ponernos al día. Eso es lo bueno de nuestra amistad, que ya perdura desde hace casi 10 años y se revitaliza cada vez que nos encontramos, por mucho tiempo que haya pasado. Ella también tiene un corazón de chocolate.

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